Descripción
Una considerable cantidad de problemas sexuales tienen como una de sus causas las deformaciones sociales acerca de que son y para que sirven los genitales.

Creencias y concepciones nocivas sobre los genitales en sí y sobre las diferencias genéricas de los mismos se reciben desde la cuna produciendo al llegar a la adolescencia una posición de la sexualidad muy alejada de placer y el bienestar, es decir una posición contraria a la sexualidad.

En nombre de "la moral" y las "buenas costumbres", los genitales son desconocidos aún por los propios dueños.

Este fenómeno lo padece especialmente la mujer por el proceso de asexuación que sufre, a este hecho social lo favorece la anatomía femenina ya que la visión de sus genitales es mucho más complicada.
No los ve ella, es zona prohibida y cuando llega el momento de poder tomar un espejito para conocerlos le es imposible, tampoco es posible que su compañero o pareja pueda acceder a mirarlos, el pudor viene a sumarse a este conjunto de escollos y ante él no se puede mostrar desnuda.

El nombre, otro problema!, nada en el mundo tiene tantas denominación como ellos, y especialmente (nuevamente) los femeninos, hay una variedad de nombres sorprendente; en cada lugar, cada familia, cada persona y de acuerdo con quien se esté el nombre cambia. El nombre científico no corre mejor suerte, cuando se quiere hablar con "propiedad" se confunden los términos usando la palabra vagina por vulva (¡otra vez la mujer!), esta alteración la hacen inclusive más de una doctora (medicas, que terminaron la carrera de medicina).
No hace falta ser muy suspicaces para deducir que la falta de denominación más o menos compartida por todos es una tarea de la represión y deformación de la sexualidad, con tantos nombres no se pueden denominar estas partes del cuerpo de una forma simple, sencilla y espontánea tal como sucede con cualquier otra parte del cuerpo.
Esto constituye un adiestramiento muy sutil mediante el cual desde el nacimiento se "aprende" (verdaderamente no es aprender, es un condicionamiento o adietramento) a negar y denigrar estas partes del propio cuerpo fuentes de deseo y placer sexual, ergo se condiciona a negar la propia sexualidad. Y así se sigue de generación en generación.
¿Las consecuencias?, se ven después en nuestros consultorios, siempre y cuando se cuente con la suerte poder de pedir ayuda profesional.

Los hombres corren una especie de “mejor suerte” en el tema, en general hay más libertad y espontaneidad para hablar y tratar a sus genitales.
Las palabras populares son menos y las científicas son pene y testículos. Nótese que las palabras coinciden con la realidad, no siendo confundidas.

También hay una diferencia en la connotación, no esta cargada de vergüenza sino de gracia, picardía y fortaleza: ¡él es todo un señor!, el pene, claro. No obstante esto no es favorable, se le da al pene una especie de autonomía, en la cual parecería que se maneja de por si mismo, hasta se le habla. El pene, así, se transforma en alguien inmanejable por uno, con características de endiosamiento a quien se le exige rendimiento y potencia tremenda perpetua. Nunca puede fallar.

En definitiva, se convierte en un peso; solo se lo puede mostrar o nombrar cuando se "porta" bien, para expresar su "gran" potencia.
Actualmente esta herencia crea muchos conflictos y contradicciones en un cambio social en que hombre y mujer quieren ir a la par.

Si bien el hombre cuenta con el permiso y la visión fácil para conocer sus genitales esto tiene su contra a la hora de perder la excitación durante una relación sexual, cuestión que pasa a ambos sexos, con la diferencia que para el hombre es inadmisible por las consideraciones mencionadas y la anatomía de su miembro viril. Lo cual se torna muchas veces en trastornos de la erección.

Desde una perspectiva integradora biopsicosocial entendemos que la sexualidad femenina mucho más reprimida en función de inhibirla totalmente ya que esto garantiza la identidad del padre y con ello la seguridad de la herencia a los propios hijos, por otra parte si se inhibiese totalmente la masculina no habría reproducción y acabaría la especie humana, ya que es imposible gestar sin la excitación sexual masculina.


Descripción
Las cuestiones de los tamaños son tamaño de cuestiones

Personas no bien dotadas engrosan la lista de discriminados.
Por eso vamos a reforzar lo ya dicho en el artículo “Los genitales”.

El tamaño del viril miembro es un rubro de mayor interés para el mundo del espectáculo sex-symbol, disfruta del mayor de los ratings. A tal punto que millones de dólares se utilizan para subsanar el tema. Ni cortos ni perezosos profesionales comerciantes aprovechan estas concepciones de que lo único que vale la pena es lo “perfecto” aumentando así con sus propagandas y sus apariciones en los medios de difusión el drama de la gente que sufre por estos prejuicios.
Es importante aclarar que estas posturas sobre la inservibilidad de lo que no entra en una determinada media no dista mucho de aquellas aspiraciones de un grupo humano superior por ser rubios de ojos azules y con determinada contextura física.

Si bien la población femenina que no se ajusta medianamente a las características del momento sufre las discriminaciones pertinente, el tamaño del pene tiene connotaciones mucho más ligadas a la valoración sexual. El cuerpo femenino tiene que adecuarse a la moda, deja de ser atractiva si no lo hace, en cambio al hombre lo persigue siempre como espada de Damocles el mismo tema,...
...es eso, exacto.
Esto depende de una sociedad patriarcal y será tema de otro análisis.

Una de las constantes preguntas en las consultas virtuales y en el foro de sexualidad es si la mujer se fija en ello, ya que su pene mide tantos cm.

No vamos a decir una cosa por otra.
El tamaño del pene importa a la mujer. Se fija en ello.
También se fija en el tamaño del hombre, si mide menos de 1,75 ya no es muy atractivo.
También se fija en el peso, un poco de sobrepeso ya hace que el hombre no sea tan interesante.
También se fija en como habla, alguien callado y más bien tímido no es un macho de aquellos.

Toda característica física que no caiga dentro de los parámetros esperados para el hombre hace que se lo pueda ver como desechable.
El mismo destino puede correr cualquier mujer si no logra los atributos asignados para ser "un minón".

Por suerte la vida no es tan así y la gente interesada en una buena sexualidad busca para compartirla a quienes brinden bienestar y disfrute.

Los mejores amantes -sean novios, matrimonios, amantes o relaciones ocasionales- son quienes no se fijan en las apariencias y si se fijan en disfrutar al máximo.
De nada vale centímetros más o menos para ello. Hay que estar libre para disfrutar y hacer disfrutar al otro. Esto es lo básico.
Y resulta que en el contacto íntimo atrae poderosamente la vehemencia del deseo, se siente tremendamente la piel con quienes tienen la capacidad erótica de llegada.

El problema sucede cuando una persona no tan bien dotada tiene en su cabeza el mambo de ser "perfecto". Por el tamaño del pene, por el color de sus ojos, por la estatura, por como habla...

No vamos a soslayar que las sensaciones en la penetración cambian de acuerdo al tamaño. Sucede que a la hora de evaluar la calidad de la relación sexual en monto de placer lo que se pone en balanza es la habilidad para jugar con el pene dentro de la vagina, las capacidades lúdicas y libres del juego erótico previo y post coito, el sostenimiento de un clima erótico en la cotidianeidad. Sucede también que gente apasionada por superficial no logra estas facultades por una simple cuestión de que quien está en misa no puede estar en la procesión.

Es totalmente ajeno y contrario a disfrutar en grado máximo la sexualidad intentar agrandar algo del cuerpo.
Se trata mas bien de agrandar la visión personal acerca de la sexualidad, esto es lo que da un definitivo cambio a la vida hacia disfrutarla a fondo. Se pasará de la perturbación y el displacer a la apertura mental, afectiva y sexual.


Descripción
La pasión de las amas de casa
no muere solo se duerme hiberna
no se termina, se esconde, se opaca

No importan las edades, ni las rutinas… no importa el cansancio ni el acostumbramiento. No hay excusas si en realidad se quiere volver a sentir la pasión que parece perdida. Siempre hay forma de recuperarla, porque siempre está ahí… solo hay que saber encontrarla.

Revivir la pasion es como remodelar una casa: “Toma más tiempo del planeado, cuesta más de lo que figuraste, es más desastroso de lo que anticipaste y toma más determinación de lo que esperabas. Pero realmente….vale la pena”.

El ritmo de vida que llevamos hoy en día con prisas, estrés, frenesí… y los conflictos y rutinas con tu pareja pueden desembocar en una falta de deseo sexual. Las cosas que antes tanto te gustaban ahora te resultan indiferentes o incluso incómodas.

¡No dejes que la pereza sexual te venza!

Muchos años de matrimonio, el cansancio de un día agotador, la rutina… todas excusas habituales para justificar la falta de deseo sexual que sufrimos después un tiempo de convivencia y que no hace más que frustrar ciertos aspectos importantes de la vida de la pareja.

Pero a pesar de las numerosas ventajas que supone compartir la vida con otra persona, muchas relaciones no sobreviven a las crisis que las ponen a prueba, sufren una continua erosión de su amor y pasión, y cae en una pendiente que las puede llevar a la ruptura.

* No tienes tiempo: Organízate para al menos una vez a la semana tener un día para salir de casa en pareja y “enamorarse”. Duerme siempre que puedas (incluso junto con tu bebé si lo tienes). Las horas de sueño que recuperes beneficiarán tu carácter y equilibrarán tu apetito sexual.
* Estás “gordita”: No temas comentar a tu pareja que te sientes incómoda con tus kilitos de más, pues te sentirás más confiada cuando él te diga que te desea a pesar de ello. No descuides la seducción, aun cuando no tengas el cuerpo perfecto.
* La atmósfera del amor: Los besos y abrazos no sólo deben recibirlos tus hijos. La pareja necesita expresar todos los días su amor y ambos crear un clima libre de preocupaciones para la intimidad.

Esta “pereza sexual” como todos la conocemos tiene su propio nombre clínico “Deseo Sexual Inhibido” (DSI) y, aunque todos podemos pasar rachas de menor actividad sexual, una pereza prolongada puede tener consecuencias para ti y para tu relación de pareja.

En ocasiones, la presión a la que estamos sometidos puede hacer que decaiga el deseo sin que esto suponga un problema. Pero si la inapetencia sigue se pueden derivar consecuencias físicas como problemas de erección en los hombres o sequedad vaginal y dolores en la relación para las mujeres.

En general, las mujeres suelen sufrir más el DSI que los hombres, pero las diferencias se acortan cada vez más.

Igualmente, asociamos esta disfunción a la edad adulta o madura de las personas. Sin embargo, personas jóvenes también la pueden padecer.

El deseo es fundamental para llegar a tener relaciones sexuales satisfactorias. Si éste decae, tus relaciones irán disminuyendo de cantidad y de calidad hasta terminar incluso desapareciendo.

¿Es posible seguir enamorados como el primer día después de años de vida en común?

¿Existe el amor para siempre o es una utopía?

¿Las relaciones duraderas se asientan necesariamente en un acuerdo tácito en el cual uno aguanta y el otro impone?

“Al amor hay que regarlo, alimentarlo y cuidarlo como si fuera una flor”, señalan los especialistas.

Algo así como “la fórmula del amor eterno”.

Si en tu pareja ya no hay romance, usan la cama para ver televisión y tienen sexo cada tanto y a las apuradas, llegó la hora de que leas algunos consejos de expertos.

Michael Castleman, autor del libro “Sexo fabuloso” y un experto en la materia, explica: “Una de las razones principales del aburrimiento en una pareja es su duración. Para la mayor parte de los matrimonios, el período caliente, en el que no pueden dejar de tocarse, dura entre 6 meses y dos años. Después de esto, uno o ambos amantes sienten menos necesidad de sexo. Esto causa habitualmente problemas matrimoniales, diferencias en el deseo. Pero también contribuye al aburrimiento y a darse por vencidos, no buscar más”.

Otra de las causas, para Castleman, es el miedo a hablar con el compañero sin tapujos, a pedir caricias nuevas o sensaciones diferentes, miedo a que el otro reaccione con un “Quieres probar QUÉ?????”.

Entonces, las mismas personas que aman conocer nuevos restaurantes, visitar países desconocidos y probar platos exóticos se resignan a hacer el amor cada noche de la misma antigua manera.

A todo esto se le suma el estrés y la atención de cada uno orientada hacia los hijos, la carrera, la hipoteca por la nueva casa, los gastos cotidianos…

¿Qué hacer entonces con las fantasías que nos pulverizan las neuronas? El resultado: aburrimiento, crisis, tal vez el fin del amor. ¿El sexo y el placer? Bien gracias, en el cajón del fondo.

Soluciones

Para poner en practica …. Enciende el fuego

Restablecer la comunicación con tu pareja. El diálogo y la confianza con la otra persona son fundamentales para que las relaciones se desarrollen con normalidad….lo primero que tendrían que hacer es dialogar con la pareja sobre este tema y ambos buscar cosas nuevas para compartir, por ejemplo

Algunas ideas

* Podes llamarla por telefono como si no la conocieras e invitarla a salir como si fuera una cita a ciegas, pueden llegar hasta ir a un albergue transitorio o motel fantaseen que van a traicionar a sus parejas pero siendo uds mismos. Ponéle diversion y fantaseen que son extraños, elijan un lindo vestuario y vuelvan a ser novios.

* cambia la rutina, inventante nuevas cosas, vayan a pasear juntos, compren cosas ricas que los exciten. Usen juguetes sexuales, disfraces, etc. No caigan en la rutina, dile lo que pasa a tu pareja para que tambien el ponga de su parte.

* Masajes y caricias sin coito. Después, poco a poco, reiniciar la vida sexual sin llegar al coito: masajes, caricias, afecto…hasta que la persona inapetente vuelva a sentir que el deseo resurge.

* Lubricantes y pomadas. De la misma manera, hay fármacos con los que puedes ayudarte: lubricantes, pomadas, parches, viagra. Tu especialista te recomendará lo que mejor se adapte a tu problema.

* No a los reproches. Si por el contrario, es tu pareja quien siente la pereza sexual, es mejor que no haya reproches ni enfados. Tú también formarás parte de la terapia.

* Evita la ansiedad. Dedícale atención, anímale en otros aspectos para que vea fortalecida su autoestima, proponle nuevos planes que faciliten más la comunicación y la confianza. Pero sobre todo, no agobies ni presiones, pues la ansiedad y la presión sólo empeorarán las cosas.

Los juegos sexuales previos al coito son fundamentales para ambos, extendiendo los besos y las caricias por todo el cuerpo, descubriéndose, sin pudor para llegar a la verdadera esencia de cada uno. No olviden que la palabra también es un gran estímulo a la hora de “hacer el amor”.

El darse tiempo y permiso para los juegos sexuales, para conocerse, para encontrarse, sin pudor dará los frutos requeridos y ambos podrán lograr placer mutuamente, no hay que estar pendiente de la otra persona, hay que saber y aprender a dar y recibir, porque al estar pendiente del otro , se puede perder el propio placer y la pareja se da cuenta de ello. Revivir el deseo y el amor es tarea de ambos. Hay que disfrutarse…

* Planifica el encuentro: tómate el tiempo para hacerlo y vívelo como un momento muy especial. Programa que los niños duerman en casa de la abuela o en otro lugar con el que se sientan tranquilos. Vayan a un restaurante y luego den un largo paseo o cualquier cosa que disfruten de hacer juntos, prestándose cada uno atención exclusiva. ¿Por qué no una buena sesión de masajes? Y luego, recién luego, hagan el amor. “Personalmente – dice Castleman – creo que éste es el punto más importante. Hay un mito que dice que el mejor sexo es espontáneo y que las personas deben caer una en brazos del otro. Eso es Hollywood. Pregunta a cualquier terapista sexual o consejero de parejas y te dirá que el mejor sexo es el programado”.

* Sé más agradable y cariñoso, empezando ahora: cuando el sexo se vuelve desabrido o cuando los problemas de la relación afectan el encuentro amoroso, en general cada uno espera a que el otro tenga la iniciativa de tomarle una mano, o de darle un gesto de cariño. “Es fundamental entender que no puedes controlar a tu esposo o esposa. La única persona a la que controlas eres tú. Entonces, sé agradable y comienza ya. Ponte como meta expresar sentimientos de aprecio y agradecimiento y hacer cosas buenas por el otro. Para empezar, una o dos por día es un buen objetivo”, explica Castleman.

* Prueba algo nuevo en el sexo: no se trata de acrobacias porno ni de tener relaciones en sitios peligrosos y ni siquiera de estrategias como el sexo oral, que es una de las variaciones más populares. “Hablo de, por ejemplo, un masaje por todo el cuerpo, que es básico para un encuentro sexual agradable. Y condimentos como luz de velas, música, juguetes sexuales, videos, etcétera”, se atreve el especialista.

* Evita etiquetarte y haz lo que sientas. El amor es un liberador del deseo, es el mejor afrodisíaco. La excitación es mayúscula, de tal forma que sólo el pensamiento o la proximidad del encuentro excita. La sexualidad en estos períodos es inagotable. Pero no se trata ni caer en la dictadura del sexo por amor, ni tampoco de desvincular el sexo del afecto, o abogar por un “sexo sin trabas”. Es el momento de individualizarse emocionalmente, de hacer valer su derecho a lo personal, a existir como ser diferente en la esfera sexual, a elegir lo que quiera en cada etapa. Habrá momentos para tener sólo sexo y otros sólo para el amor, o para amor y sexo, sin que por ello se le juzgue o etiquete como “liberada” u “obsoleta”.

* Olvida tu miedo a la imagen. ¡Cuidado con asimilar erotismo a cuerpo, a ropas, a formas más o menos exuberantes. El erotismo trasciende el cuerpo y va más allá, encaja en lo sensual y aborda más de un sentido aparte de la vista. Hay mujeres de plástico “bandera”, que no son nada sensuales. El problema no es que tengas las lolas más grandes o más chicas, sino que él no la encuentre erótica con ese cuerpo normal. Si miras a tu alrededor, verás a mujeres como tú, acompañadas de hombres o mujeres – depende de la elección – que nada tienen que ver con esa imagen idealizada que una mujer mete en la cama cuando se desnuda por primera vez.

* No intentes “ser otra” en la cama, sino tú mismo. Hombres y mujeres somos distintos sexualmente y no nos motiva ni excita lo mismo. Incluso puede haber orgasmo o no y, ser satisfactoria la relación sexual. Es hora de que dejes de usar el sexo como un medio para obtener afecto, amor, seguridad o dinero, entre otras cosas, y comienza a pensar en ti mismo como ser sexuado. Reflexiona acerca de lo que quieres y lo que no quieres, de lo que te excita y lo que no te excita, y basándose en ese conocimiento, acude a la interrelación con los demás.

* Deja de lado todo tipo de imposición. Recuerda que el amor requiere libertad y compenetración. Hay que ser libre para amar y dejar que el otro lo sea también. No se puede imponer a través de amenazas que nos amen, atar a la pareja a nuestro lado chantajeándola o arrebatarle el derecho a ser si no es con uno. Eso no es amor. Hacer el amor es ir creando un lenguaje bilingüe en el cual puedan entenderse los amantes, en el que las palabras signifiquen lo mismo, y allí donde no haya palabras, que existan los gestos. Se trata de escribir una intimidad de a dos para poder crecer y ser, y en ese “soy” de cada uno que quepa el otro. Eso sí: para enriquecerse no deben confundirse los yo de cada uno. Hay que poder decir mil veces “te quiero” y ser excesivo en el abrazo y en el beso porque quizá mañana no esté. Hay que apurar cada minuto para hacer el siguiente. El sexo es delicioso, pero con amor se transforma en algo extraordinario. Va más allá del placer, es una compenetración.

* Abandona la rigidez en tu asiduidad sexual. La frecuencia es un asunto que deben pactar las parejas, sin que tenga por qué ajustarse a las estadísticas, sino a las necesidades de ambos. Para entenderse, los hombres y mujeres necesitan respetar la idiosincrasia biológica y las necesidades de contactos de cada uno, que pueden ser diferentes. Y eso lleva a pactar. Quizá sea cuestión de que tengan hambre el uno del otro. Además, ¿qué es normal: mucho o poco? En las prácticas sexuales, lo que para unos es vicio, para otros es lo normal, ya que cada uno tiene una cadencia.

Se sabe que “hacer el amor” es un hecho de a dos, solamente contemplarse y sentirse desnudos, el uno al otro, implica infinitas sensaciones de goce que se multiplican de gran manera si se agregan caricias, palabras, besos y abrazos en el momento de la relación sexual.No olvidemos que toda relación sexual necesita de un comienzo ameno, el juego previo, lo que va llevando a la pareja excitarse y desear el contacto físico cada vez más.

Hay que permitirse ser creativo, animarse a hablar francamente con su pareja para saber lo que a ambos les gusta y lo que no, lo que el otro necesita y cómo, es indispensable para lograr una plena relación sexual con la cual ambos queden satisfecho.

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Descripción

Por: Francisca Martín-Cano Abreu

MÉXICO, D.F., 20 de octubre (apro-cimac).- SABEMOS QUE LAS MUJERES TIENEN ORGASMOS y que éstos no tiene función alguna en la reproducción. Por ello mismo se ha originado un debate respecto de qué función/razón de ser/finalidad tiene entonces.

Frente a dicha discusión, los expertos no han logrado ponerse de acuerdo, a pesar de dedicarse décadas a intentarlo.

Y mientras unos investigadores creen que se le puede considerar como un carácter seleccionado a lo largo del proceso evolutivo, otros piensan que no se le puede considerar como producto de la selección natural, que el orgasmo femenino no es adaptativo, que no tiene función en términos de la evolución y sólo proporciona placer.

Guillén y Pons (2001) han recogido algunas explicaciones de diversos autores en torno de la función del orgasmo femenino (con las que no estamos de acuerdo).

Algunos lo ven como un mecanismo capaz de motivar a las mujeres, bien para mantener relaciones sexuales con diversos machos o con uno solo para estabilizar el vínculo entre ambos miembros de la pareja. Otros, para establecer emparejamientos selectivos con machos dispuestos a invertir en ellas gran cantidad de tiempo y recursos materiales. Algunos más para favorecer la retención del semen y con ello la fecundación…

Pero a ninguno se le ha ocurrido explicar que si la mujeres tienen capacidad para experimentar orgasmos, ello es independiente de que tengan relaciones heterosexuales, ya que difícilmente lo consiguen al acoger al pene en su vagina (anatómicamente sólo lo alcanzan con la estimulación directa o indirecta del clítoris).

Más bien, el orgasmo femenino depende de otras relaciones, pues las mujeres sólo llegan al clímax de forma fácil y rápida: bien en sus encuentros lésbicos o con la automasturbación, o al dar de mamar a sus bebés (la succión del pezón produce contracciones del útero y secreción de oxitocina en el cerebro, propias del orgasmo, y ocurriría también en hembras mamíferas).

Coito, fecundación y orgasmo

Y puesto que las mujeres no alcanzan el orgasmo al copular, es decir, no se produce durante la penetración del pene en la vagina, en sí mismo no puede ser nunca considerado como un estímulo para el coito heterosexual, dado que los varones frustran de continuo las esperanzas orgásmicas femeninas, bien debido a su impaciencia y urgencia para el coito y la eyaculación, o debido a la incapacidad femenina de obtenerlo vía vaginal.

Tampoco como un mecanismo moldeado a lo largo de la evolución para favorecer la retención del semen y con ello la fecundación, cosa además que se ha descubierto que, parece, es justo al revés: el orgasmo femenino puede ir en menoscabo de la concepción, pues las pulsaciones son descendentes a partir del útero y tienden por ello a expulsar el semen del canal vaginal en vez de facilitar su ascensión (Fisher, 1984: 28).

Es decir, se podría pensar que la auténtica función y sentido evolutivo del orgasmo femenino (y también en las primates hembras, ya que no sólo es una característica evolutiva de nuestra especie, sino de nuestras parientes, que obtienen el orgasmo sin penetración del pene en su vagina) es conseguir el mayor goce sexual… sin necesidad de pareja masculina.

Así que no se puede afirmar que el orgasmo femenino se haya moldeado en los encuentros heterosexuales, sino más bien en los homosexuales; además, en las prácticas automasturbatorias y durante la lactancia. Y su función sexual sería incrementar las relaciones con parejas femeninas, las automasturbatorias y la de dar de mamar a las crías.

Lo confirmaría el hecho de que nuestras ancestras, durante miles de años, no sabían que el coito podía ser causa de la fecundación, así que no incrementarían los encuentros heterosexuales.

Los deducimos por varias razones:

- Porque sabían por experiencia que con ellos no iban a obtener el orgasmo.

- Porque ignoraban que así iban a quedar fecundadas y, por tanto, no podían adelantar la futura gratificación adicional del orgasmo durante la lactancia.

- Por otras evidencias deducidas por los, llamados de forma inapropiada, “bastones de mando” y por las esculturas fálicas neolíticas, de la Edad del Bronce y de culturas primitivas, considerados “milagrosos” y que serían usados por mujeres en multitud de ocasiones para masturbarse en ceremonias orgiásticas sagradas.

Por un lado, preferirían usarlos antes que acudir a las relaciones heterosexuales, ya que con ellos iban a satisfacerse orgásmicamente y, por otro lado, porque con ellos esperaban que la diosa les concedería diversos bienes, tras inventar una mitología justificativa (inventada por sacerdotisas que estuvieron practicando hasta la Edad del Bronce algunos rituales religiosos sagrados consistentes en actos sexuales, con lo que propiciaron la altísima potenciación sexual de nuestras ancestras).

Capacidad orgásmica y éxito reproductivo

Si las mujeres que tenían capacidad orgásmica terminaron por tener mayor éxito reproductivo, de forma indirecta, sería porque la adaptación y la selección natural se produciría, primero, porque los orgasmos alcanzados con la automasturbación y en relaciones lésbicas las entrenaban en el placer sexual, y estos encuentros lo que incrementaba en principio era el éxito de futuros actos sexuales… con mujeres.

Después, impulsadas por el ansia de satisfacción orgásmica, también promoverían indirectamente los emparejamientos heterosexuales, en los que al serles frustradas sus necesidades orgásmicas, convertirían a las mujeres en insaciables buscadoras de nuevas cópulas con la esperanza de que les diesen la oportunidad de lograr orgasmos.

Y sería esa insaciabilidad insatisfecha con el amor físico heterosexual, la razón que incrementaría su práctica (los psicólogos saben que las conductas frustradas son las más difíciles de erradicar) y, por tanto, la “insaciabilidad” les daría la oportunidad de incrementar también las relaciones heterosexuales y con ello la posibilidad de quedar fecundadas y tener muchos hijos.

Ésta sería la manera en la que la capacidad orgásmica (homosexual) promovería indirectamente el éxito reproductivo de las relaciones heterosexuales y el aumento de las oportunidades de dar de mamar a bebés.

Y ello muestra que el valor adaptativo y la selección natural del orgasmo femenino serían tanto las importantes relaciones lésbicas de nuestras ancestras y las automasturbaciones, que les proporcionaban sedativos orgasmos de forma regular, así como la larga dedicación a la lactancia de las madres.

Antes de la revolución patriarcal

Si las mujeres, aun en las culturas patriarcales del siglo XXI, tienen orgasmos, es porque tal característica nació antes de la revolución patriarcal, cuando nuestras ancestras ejercían el poder durante el largo período matriarcal.

Entonces tenían altísimo apetito sexual, eran sujetos de placer sexual, se creían con el derecho de disfrutar del mismo y sentían el deseo y la necesidad de tener sedativos orgasmos de forma regular. Por lo que cuando les recorría el deseo de descargar la excitación sexual orgásmica se juntaban sexualmente con una pareja femenina o se lo autoproporcionaban, para satisfacer su necesidad vital.

Los últimos 5 mil años

Dado que en los últimos cinco mil años, durante el período de poder patriarcal, a las mujeres se les reprimió el deseo sexual y se les imposibilitó la bisexualidad, no se favoreció el entrenamiento en tener orgasmos, tanto a solas como compartidos (ya que no los alcanzan en el coito heterosexual), además de que las madres están abandonando la lactancia natural.

Razones todas de que el orgasmo esté cada día menos presente en sus relaciones sexuales, causa de su descontento por la vida sexual hetero y que podría llevar a que se extinga la culminación del placer sexual femenino o al abandono de los encuentros heterosexuales frustrantes.

En las sociedades avanzadas del siglo XXI, las mujeres no se van a dejar manipular. Ya no será posible reprimir sus deseos sexuales para protegerlas de la frustración orgásmica, como cuando se les impuso la monogamia heterosexual para evitar su insaciabilidad, su promiscuidad y para que no agotasen a su pareja masculina; tampoco se les puede obligar o imponer la relación heterosexual.

Desde luego que en la sociedad actual se han generalizado y popularizado ideas avanzadas y son muchos lo que han dejado de reproducir esquemas trasnochados machistas para que las mujeres empiecen a estar contentas con su sexualidad.

Orgasmos del siglo XXI

Precisamente ya hay ejemplos de modernas recomendaciones para ello. Por ejemplo, el comentario que oímos en un medio de comunicación en 2007, con ocasión de dar a conocer los resultados de una encuesta respecto de la sexualidad de los españoles y las veces que hacían el amor: los varones expresaban que estaban contentos con su sexualidad, mientras las mujeres declaraban que querrían hacerlo más veces cada vez. A ello, un comentarista sugirió que entonces ¡tendrían que hacerlo entre ellas!

Por un lado, el comentarista, con su postmoderna recomendación de que las jóvenes que quieran hacer más el amor deben acudir a relaciones lésbicas, está “reconstruyendo” las obsoletas ideas sobre sexualidad femenina, imperante en nuestra patriarcal sociedad hasta hace poco.

Pero, por otro lado, olvidó recomendar a las mujeres que también podrían buscar a partenaires varones que estuviesen dispuestos a hacer más veces el amor cada vez sin necesidad de recurrir al coito, ya que pueden practicar el petting, con cunnilingus u otras técnicas que permiten procurar el orgasmo a las mujeres.

Así que en el siglo XXI aumentarán las mujeres que cuando no consigan el satisfactorio orgasmo en la relación heterosexual, dado que no tienen el deseo sexual inhibido propio de sus antecesoras, se volverán insaciables, promiscuas y bisexuales, y buscarán estar contentas con su sexualidad de una o mil maneras:

- Con la masturbación… a solas o junto su pareja.

- Si ella conoce las técnicas de cómo conseguirlo, reivindicará a su pareja, que aprenderá cómo proporcionarle el orgasmo

- O tomará la iniciativa sexual de buscar la satisfacción orgásmica en relaciones lésbicas, pues cualquier chica sabe, o está dispuesta a aprender, que hay que friccionar o chupar para proporcionársela.

- O la perseguirá a través de la promiscuidad heterosexual, esperando lograrla con compañeros que seguirán frustrándola y produciéndole insaciabilidad constante, y seguirá tan descontenta como siempre.

Y otras maneras que desarrollan y potencian la sexualidad femenina, lo que conlleva el incremento de su fuerza subversiva y emancipadora que le permitirá salir de la subordinación que le han impuesto durante el patriarcado.

Por ello deducimos que el orgasmo insatisfecho por partenaires varones, en mujeres independientes del siglo XXI, tendría el sentido evolutivo de proporcionarles por fin la ocasión de reconquistar el poder que los hombres se habían creído con derecho de practicar en exclusiva los últimos 2 mil años, tras imponer una muy severa educación represora de la sexualidad femenina y convertirla a las mujeres en decentes, monógamas, puras…

http://www.discret-sexshop.com/discretsexshop/catalog/userfiles/image/eyaculaci%C3%B3n%20precoz.jpg

Descripción

Aunque la eyaculacion precoz es una de las disfunciones sexuales mas extendidas en el genero masculino, la eyaculacion tardía o retardada también esta considerada como un problema sexual. Este problema se presenta cuando el hombre solo logra eyacular en la vagina tras mucho tiempo y esfuerzos prolongados en la estimulación coital.

Antes de desarrollar esta cuestión, habría que plantearse si se trata de un verdadero problema o de un simple capricho. Puede que el varón este alargando el coito voluntariamente para demostrar su aguante en la cama (típico imitador de películas porno); o lo haga con la creencia de que de esta forma le da mas placer a ella cuando podría no ser así. Esto se resuelve con el dialogo de pareja sin mas.

Causas orgánicas de la eyaculacion tardía o retardada

La eyaculacion retardada puede tener su origen en enfermedades como la diabetes, procesos hormonales que aletargan la libido, el consumo de fármacos que inhiben la función sexual (por ejemplo: antidepresivos y medicamentos para la hipertensión), lesiones anatómicas del sistema genitourinario, lesiones de las conexiones vegetativas que llegan al pene, lesiones en la columna, enfermedades neurológicas… Se recomienda consultar a un urologo para descartar estos motivos. El consumo excesivo de alcohol y otras drogas también ha de ser tenido en cuenta.

Causas psicológicas de la eyaculacion retardada

Vicios adquiridos durante la masturbación solitaria. Puede que él tenga condicionamientos adquiridos por practicar patrones únicos o atípicos de masturbación. La forma de superarlos se ve mas adelante (epígrafe sobre la Incapacidad Eyaculatoria).

Vergüenza o sentimientos de culpa por antecedentes religiosos estrictos; o algún trauma previo relacionado con el sexo: por ejemplo, haber sido descubierto masturbándose.

Estrés, ansiedad, nerviosismo o depresión.

Que él no se sienta sexualmente atraído por su pareja o crea, con razón o sin ella, que esta tiene un amorío fuera de la relación. También puede influir el miedo a dejarla embarazada.

Conflictos de la orientación sexual. Puede que sea un homosexual reprimido.

Molestias durante el coito

Un coito poco placentero puede retrasar el orgasmo masculino. Veamos algunas causas posibles.

Que el varón presente fimosis (estrechez del prepucio) y le resulte doloroso el coito debido a la falta de deslizamiento del prepucio sobre el glande y el pene. Esto puede corregirse mediante cirugía.

Que la mujer no haya lubricado bien y la penetración resulte molesta para el varón. Esto se arregla usando lubricantes sexuales siempre que no pueda arreglarse en origen; es decir, habría que preguntarse antes por que razón ella no lubrica bien (si aun no ha pasado la menopausia).

Merma del placer por el uso del condón

Los hombres que tardan en eyacular y ademas practican el coito con condón pueden, SOLO SI ES POSIBLE, probar a fornicar sin condón. Es decir, si hablamos de una relación estable en la que NO existe el peligro de contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual, la pareja puede plantearse el uso de otros anticonceptivos distintos al preservativo. Las diferencias sensitivas son notorias cuando se folla “a pelo” (aunque los fabricantes de condones se empeñen en negarlas).

Sus preferencias y caprichos en la cama

La mujer no es la única que debe descubrir su cuerpo y los rincones ocultos de su sexualidad. El varón también debería realizar ese proceso hasta encontrar aquellas practicas que le exciten especialmente. Tal vez le sea mas excitante ser follado que follar. O tal vez tenga deseos o caprichos que se avergüenza de compartir con su compañera de cama. Todo esto debe plantearse en pareja.

En cualquier caso, el calentamiento previo, tan recomendado para el caso femenino, también puede ser aplicado al hombre: películas porno, masajes o baños de relajamiento, sexo oral previo al coito, juegos eróticos, uso de lencería erótica, etc.

El rozamiento del glande

El glande es el órgano del placer masculino: la zona de los genitales con mayor concentración de terminaciones nerviosas. Existen ciertas posturas que aumentan la fricción del glande con las paredes vaginales y facilitan el orgasmo masculino. Recomiendo aquella en la que la mujer permanece tumbada boca abajo y con las piernas cerradas, mientras el varón la penetra desde atrás. Se puede ademas colocar un cojín o almohada en el pubis de la chica para elevar su pelvis y facilitarle la penetración al chico.conseguir que un hombre llegue al orgasmoPuede ser un problema que la mujer presente distensión vaginal y no exista la fricción necesaria durante el coito. Esto puede corregirse mediante cirugía: reducción del diámetro de la vagina y refuerzo de los músculos vaginales.

También se puede considerar la contracción voluntaria de los músculos vaginales durante el coito. Este recurso ha sido utilizado desde tiempos inmemoriales por las prostitutas para acortar el tiempo de relación sexual con sus clientes. Para desarrollar esta habilidad han de realizarse previamente los Ejercicios de Kegel.

Modo de realizar los ejercicios de Kegel para mujeres principiantes:

1. Vacía la vejiga.
2. Contrae los músculos de la vagina durante tres segundos y relaja. Repetir 10 veces.
3. Contrae y relaja lo más rápido que se pueda. Repetir 25 veces.
4. Imagina que sujetas algo con tu vagina, mantén esta posición durante 3 segundos y relaja. Repetir 10 veces.
5. Imagina que lanzas un objeto con tu vagina, mantén la posición durante 3 segundos y relaja. Repetir 10 veces.
6. Imagina que acaricias un objeto con tu vagina, mantén la posición durante 3 segundos y relaja. Repetir 10 veces.

Estos ejercicios hay que realizarlos tres veces al día.

Modo de realizar los ejercicios de Kegel para mujeres ya iniciadas:

1. Tumbada en el suelo con las rodillas dobladas y las plantas de los pies cara a cara.
2. Se mantienen los músculos del estómago y de la vagina en posición relajada.
3. Se trata de imaginar mentalmente las paredes interiores de la vagina e intentar acercarlas contrayendo los músculos.
4. No se debe flexionar los músculos del estómago ni presionar los glúteos.
5. Contrae lentamente contando hasta diez.
6. Se mantienen los músculos contraídos con la vagina cerrada contando hasta diez.
7. Continuar la contracción, contando hasta diez.
8. Relajar contando hasta diez y volver a empezar.

El ejercicio debe hacerse durante diez minutos.

También se pueden desarrollar los músculos vaginales insertando un objeto en la vagina y realizando el esfuerzo de “agarrarlo”. Para esto resultan útiles las bolas chinas vaginales.bolas chinasO las pesas vaginales.pesas vaginalesAprovechar el punto P

El punto P, eficaz disparador del orgasmo masculino, también puede ser estimulado durante el coito. La postura de la amazona al revés le permite a ella introducir un dedo en el ano del varón mientras se está fornicando.Posturas sexuales la amazona al revésEl papel de la mujer como disparadora del orgasmo

La empatia funciona bastante bien en la cama. Si ella demuestra o finge mucha excitación, por norma general él se correrá antes. Los recursos son muchos: gemidos, obscenidades al oído, movimientos desesperados con la pelvis (aun cuando ella no lleve el ritmo), etc.

Ella también puede probar algunas técnicas sexuales. Por ejemplo: agarrar la base del pene de su pareja mientras esta se da al fornicio. Esto crea una mezcla de masturbación-penetración bastante efectiva.

Incapacidad eyaculatoria o inhibición de la eyaculación y terapias al respecto

Este es un problema análogo al de la eyaculacion tardía pero algo mas grave, pues el varón no consigue eyacular durante el coito.

Aunque puede tener causas puramente físicas o psicológicas de muy variada índole, un caso muy común es aquel en el que el hombre puede eyacular mediante la masturbación pero no a través del coito por culpa de un condicionamiento psicológico. Este caso en concreto puede ser resuelto con una sencilla terapia de pareja.

Se trata de avanzar gradualmente desde una situación en la que el hombre eyacula fuera de la vagina hasta una situación en la que eyacula en el interior de esta. Las etapas son: eyaculación fuera de la vagina practicando la masturbación; eyaculacion en los labios vaginales practicando la masturbación; masturbación y posterior eyaculacion dentro de la vagina cuando se aproxima el orgasmo. Por ultimo, se habrá de recurrir al coito normal.

Otra terapia para resolver el mismo problema es la siguiente. La pareja pasa primero un periodo de tratamiento en el que se “prohíbe” el sexo pero se estimulan mutuamente con besos y abrazos. Después pasan a una fase en la que la mujer, sentada a horcajadas sobre el hombre, le masturba hasta que este alcanza el orgasmo. A continuación, progresan hasta la situación en que ella desciende sobre el varón antes de que este alcance el clímax. Por ultimo, se habrá de recurrir al coito normal.

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Descripción
El pasado 8 de marzo se celebro el Día Internacional de la Mujer. Esta fecha se suele escoger para recordar las desigualdades aun existentes entre sexos y también para festejar los avances conseguidos. Lo que vemos a continuación es una guía para citas dirigida a mujeres solteras. Fue publicada en 1938 en EEUU. Sirva para comparar el donde estábamos con el donde andamos.Vístete en tu vestidor para mantener tu atractivo. Mantente preparada para salir cuando la cita llegue: no lo hagas esperar. Salúdalo con una sonrisa.A los hombres no les gustan las mujeres que les piden prestado su pañuelo y lo manchan con carmin. Maquíllate en privado, no donde el te vea.No te sientes con posturas desgarbadas, y nunca aparentes estar aburrida aun cuando lo estés. Mantente atenta y si debes mascar chicle -no recomendado- hazlo en silencio, con la boca cerrada.Las mujeres indiferentes no atraen a los caballeros. No hables mientras bailáis; cuando un hombre baila es que quiere bailar.No uses el espejo retrovisor del coche para arreglar tu maquillaje. Los hombres lo necesitan para conducir.Si necesitas sostén, lleva uno puesto. No le pegues tirones a tu faja, y cuida de que tus medias no estén arrugadas.No te muestres familiar con tu acompañante acariciándole en publico. Cualquier muestra de afecto en publico se considera de mal gusto, y normalmente le resultara vergonzosa o humillante.No seas sentimental o intentes hacerle decir lo que no quiere manejando sus emociones. A los hombres no les gustan las lagrimas, especialmente en sitios públicos.No te muestres familiar con el jefe de comedor hablando sobre lo mucho que te divertiste con algún otro alguna otra vez. Los hombres merecen y desean tu entera atención.No hables sobre ropa ni intentes describir tu nuevo vestido a un hombre. Agrada y halaga a tu cita hablando de lo que a el le apetece hablar.No bebas demasiado, pues un hombre espera que mantengas tu dignidad durante toda la tarde. Beber tal vez haga a algunas mujeres parecer inteligentes, pero la mayoría se vuelven tontas.No seas conspicua hablando con otros hombres. El colmo es pasarse con la bebida. Lo único que conseguirás es que tu cita no te vuelva a llamar nunca mas.Esto resulta bastante mas gracioso que las paginas de “Economía doméstica para bachillerato y magisterio” de la “Sección Femenina” de la Falange Española y de las JONS (1958). Ver documento.

Figging

Descripción
El Diccionario Imperial de la Lengua Inglesa de 1883, definía el figging como la practica de tratar a un caballo para hacerlo parecer vivaz, como por ejemplo introduciendo un trozo de jengibre dentro de su ano. Se hacia asi para engañar a un posible comprador, haciéndole creer, en virtud del nerviosismo del animal, que este era mas joven de lo que realmente era.

En algún momento esta practica paso a engrosar las técnicas BDSM, dicen que durante la época Victoriana. Básicamente, se trata de pelar una raíz de jengibre dándole forma de tapón e introducirlo en la vagina o el ano del sujeto pasivo.

Sobrevendrá un intenso ardor e incomodidad que, según los aficionados a esta practica, resulta sexualmente estimulante. La sensación puede intensificarse apretando los muslos para presionar el jengibre.

Ilustraciones
Figging: ardor sexual con una raíz de jengibre

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